Cáncer de próstata

Solía definirse como la enfermedad del anciano, ya que parecía que sólo afectaba a la población de más edad entre los hombres. Esto es probablemente debido a que el cáncer de próstata se desarrolla lentamente y la mayoría de los hombres vivirán hasta el final de sus días sin saber que tenían cáncer.

Los síntomas del cáncer de próstata pueden ser similares a los de la HPB. Puede suceder que si el cáncer se extiende, cada vez esté más cansado, pierda el apetito y pierda peso. Posiblemente tendrá algunos dolores de                                                                                                         espalda y de huesos.

Como la próstata es difícil de encontrar e imposible de visualizar, es muy importante que acuda a su médico de cabecera tan pronto como crea que algo no va bien. El cáncer de próstata se puede diagnosticar con una exploración médica (le harán un tacto rectal, es decir el médico introduce un dedo en el recto para comprobar si hay algún cambio), o bien le harán una ecografía o una biopsia.

Frecuentemente se sospecha que puede existir cáncer de próstata cuando se obtiene un resultado anormal en una prueba de sangre del PSA (antígeno específico de la próstata), en la cual se determinan los niveles de proteínas específicas. La elección de tratamiento para el cáncer de próstata depende en gran medida de hasta qué punto se haya extendido el cáncer.

Si no se ha extendido fuera de la próstata, probablemente valga con un tratamiento quirúrgico, que a su vez puede ser de diferentes tipos; desde cirugía abierta, cirugía laparoscópica, hasta cirugía robótica, e incluso a través de la uretra. La elección del tipo de técnica dependerá de cada caso concreto.

El tratamiento del cáncer no tiene tampoco porque implicar cirugía radical en todos los casos. Por ejemplo, el cáncer de próstata parece responder bien a los tratamientos hormonales, quizás por la administración de estrógenos, hormonas  femeninas, o por el bloqueo de la hormona masculina testosterona utilizando otros fármacos supresores.

La radioterapia se utiliza en algunos casos como tratamiento complementario tras la cirugía, pero también puede utilizarse sin la cirugía. Una vez más, la elección de la terapéutica será individual para cada paciente. Puede aplicarse de forma externa, o interna, mediante el implante de semillas radiactivas en la próstata.

En los casos en que el cáncer se haya extendido a otros órganos probablemente se propondrá quimioterapia y tratamiento hormonal. En pacientes muy mayores, con otros problemas médicos serios, puede decidirse no hacer nada y esperar a ver como se desarrolla, ya que en muchos casos este desarrollo es muy lento, acabando falleciendo el paciente de un problema diferente al cáncer de próstata. En otros pacientes de este tipo se puede proponer solo tratamiento hormonal.

 

Cáncer de Vejiga

Aproximadamente el 40% de los cánceres de vejiga tienen en el tabaco su principal factor de riesgo. Es un cáncer frecuente, el octavo por incidencia, pero la mayoría de los casos se diagnostican cuando la enfermedad no está muy avanzada, lo que facilita su curación. En general, la detección del cáncer de vejiga se debe a la presencia de sangre en la orina, aunque también se producen molestias al orinar y en ocasiones dolor pélvico.

Si el tumor se encuentra en una fase muy inicial, el tratamiento con una combinación de radioterapia y quimioterapia puede bastar para eliminarlo. Algunos estudios parecen indicar que cuando esta opción terapéutica no es curativa, si se aplica antes de la cirugía puede reducir el riesgo de una recaída.

Por lo general, el tratamiento del cáncer de vejiga implica la realización de una cistetctomía, una intervención quirúrgica en la que se extirpa parcial o totalmente la vejiga. En algunos casos esta cirugía es no invasiva y se realiza por vía transuretral. El tratamiento se completa con quimioterapia, aunque no siempre es necesario, dependiendo de la fase de desarrollo en que se encuentre la enfermedad. La quimioterapia es también la opción de tratamiento para aquellos pacientes con enfermedad avanzada que no son susceptibles de cirugía. En tales casos el objetivo del tratamiento será el de reducir los síntomas y aumentar el tiempo de supervivencia.